¿Por qué es que algunos países son ricos y otros pobres? Es una cuestión tratada de ser respondida por muchos, desde diferentes ángulos. Sin embargo fue Adam Smith quien en muchos aspectos lo hizo de manera adecuada en su obra publicada hace ya tanto tiempo, en 1776.

Según el académico de Princeton Alan B. Kruger “No existe libro que haya tenido mayor influencia en la política y el pensamiento económicos, y por tanto en el bienestar de la población mundial, que éste”. Es considerado que este libro fue el pionero en el análisis de la economía moderna, y aunque fue publicado hace siglos mucho de lo que plantea se puede contemplar en la actualidad.

La riqueza de las naciones nos explica cómo dividir la labor y expandir el comercio provocan más producción, abundancia y bienestar social. Punto el cual hoy vemos con claridad plasmado en la sociedad; nadie debate que la división del trabajo habilita a mayor especialización y por tanto eficiencia.

Asimismo mayor productividad se traduce como un sobrante en la generación de bienes que sobrepasan sus necesidades inmediatas, lo que tiene como consecuencia un intercambio de bienes con alguien que también generó un sobrante, así impulsando el comercio.

Siguiendo el hilo de Smith, una producción más vasta conlleva a un precio inferior de las mercancías. Entretanto la expansión del comercio aumenta la demanda, lo que luego lleva a mayor producción para saciarla, lo que requiere nuevos puestos de trabajo, así aumentando los salarios y la calidad de vida de un país.

Según él, otro factor que aumenta en gran medida la productividad de los obreros es la inversión en capital fijo, dicho de otro modo maquinaria e infraestructura. A corto plazo esto beneficia a los accionistas pero luego también lo hace con el obrero, incrementando su productividad. Por otro lado si se engendra ahorro de la nación se aseguran los medios para incrementar el mencionado capital y se genera un círculo que apresura el desarrollo económico.

En relación al rol del gobierno Adam considera que sólo debe de estar a cargo de la defensa de la nación y la impartición de justicia, además de la creación de instituciones provechosas para la colectividad e infraestructura, tomando en cuenta que las mismas no deben ser beneficiosas para los inversionistas privados. Además agrega que aquellos gobiernos que gastan más de lo que ingresa desembocará en grandes deudas para las generaciones por venir.

Debemos reconocer que el libro es impreciso por momentos debido a cuándo fue escrito, y quizás algunos argumentos utilizados puedan ser catalogados como simples, aún así no podemos debatir que el ahorro, la inversión y expansión comercial, de la misma forma que una contabilidad pública saludable son favorables para la riqueza de las naciones.

Un libro escrito hace más de 200 años con un legado muy vigente.

Salinas, R. 26/07/2012. La riqueza de las naciones. https://www.ricardosalinas.com/blog/blog.aspx?GUID=E798FFDD-72EB-496B-9F93-8DACF739CD7E&lang=es

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